La fragilidad de mis abuelos

Autor: 

Mariana Mourenza












Sus mentes son laberintos de
experiencias y caminos,
los años hacen que sean tesoros
donde se alberga la sabiduría.
Sus cuerpos sintieron
los tiempos de la naturaleza
cuando no se encontraba arrinconada,
cuando uno era parte del ecosistema.

Me gustaría tener su edad
conocer los bosques
hoy suprimidos.
Perderme en los pastizales
infinitos de la pampa,
donde el viento mece
plácidamente cada hoja
dorándose por el sol.

Aquí habitan
bandadas inmensas
de aves
de todos colores.
¡Qué poco nos queda de los
pueblos originarios,
ni la cultura, ni la sangre
ancestral!
Quiero ser raíz de esta tierra.

Nuestros abuelos guardan
como recuerdos de su niñez
cosas que me gustaría abrazar
con la mirada, con los sentidos.
Toco la mano de mi abuela y
siento en ella los ríos saludables.
Sus líneas son afluentes de un
ecosistema rebosante de vida.
Los seres vivos de
distintas especies
conviven armoniosamente
en una relación única
necesaria.

Mis abuelos conservan en
su aspecto
en su vestimenta
lo que no quieren
que se vaya.
Algo dentro suyo
no deja morir
los otros tiempos
cálidos
donde se apreciaba
la salida del sol,
el aroma fresco de los
árboles nativos,
el rocío que riega la vida
¡Hoy todo es artificial!

En un mundo sobreinventado,
queda muy poco de la
belleza que sorprendía
a cada paso.
Nada se compara
al aroma del bosque,
nada se compara
al colorido de la vida.
Mis abuelos vivieron
tiempos gloriosos.
Quiero haber nacido
hace más de 500 años.
Desvanecerme
en un colchón de hojas
despertar con el canto de los
zorzales.

Sobre Mariana Mourenza

Mariana.jpgMariana es Naturalista de campo egresada de la EAN.
Forma parte del staff de Aves Argentinas.
Amante de las aves y la naturaleza.