Posición institucional - “Electrocución de aves en tendidos eléctricos”

La electrocución de aves en tendidos eléctricos es un problema ambiental reconocido desde el inicio del empleo de este tipo energía y de la infraestructura necesaria para su transporte y distribución. La muerte por electrocución representa un importante factor de mortalidad para muchas especies, principalmente aves de gran tamaño como las rapaces, y causa la muerte de miles de individuos cada año, convirtiéndose así en una seria amenaza para su conservación. Aunque se cuenta con abundante información científico-técnica sobre esta problemática, generada principalmente en aquellos países con antecedentes sobre medidas para evitar estos incidentes, la electrocución de aves en tendidos eléctricos no ha suscitado la misma atención en Sudamérica (Sarasola et al. 2018).

Mundialmente existen legislaciones específicas para los tendidos eléctricos. En Argentina el Ente Nacional de Regulación de la Energía (ENRE), creado por Ley Nacional 24.065 del año 2001, tiene como fin regular la actividad eléctrica y el de ejercer de organismo de contralor para el cumplimiento de obligaciones y marcos regulatorios por parte de las empresas del sector, incluyendo a generadoras, transportistas y distribuidoras de energía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, como Edesur S.A. y Edenor S.A. El mismo ENRE es a su vez el encargado de establecer marcos regulatorios que le permitan cumplir con el objetivo de “…velar por la protección de la propiedad, el medio ambiente y la seguridad pública en la construcción y operación de los sistemas de generación, transporte y distribución de electricidad…” tal como lo indica el Art. 56, inciso k, de la mencionada Ley de creación del organismo. En este sentido, y en lo que respecta a las líneas de distribución de energía de baja y media tensión que comprende voltajes entre 1kv y 800 kv, el ENRE adoptó en el año 2006 (Resolución 0444/2006) la normativa redactada por la Asociación Electrotécnica Argentina en el año 2003 bajo el título “Reglamentación de líneas aéreas exteriores de alta y media tensión”. Ya en las primeras líneas de esta reglamentación, donde se establece el objeto de la misma, se indica que el fin de aquella es “…garantizar la seguridad de las personas, de los animales y de los bienes.”

Aquí se presenta una revisión de dicha problemática ambiental en nuestro país incluyendo eventos de electrocución documentados de aves rapaces, algunas categorizadas como "En Peligro" de extinción como es el caso del águila coronada (Buteogallus coronatus). Sólo considerando los casos relevados en la provincia de La Pampa, el número de aves electrocutadas durante los últimos años supera el número de varios centenares de individuos, afectando principalmente al aguilucho común (Buteo polyosoma), al águila mora (Geranoetus melanoleucus) y, al menos, a doce individuos de águila coronada. También se han registrado eventos de electrocución de estas especies en las provincias de Mendoza y San Luis (Figura 1).
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Figura 1. La electrocución en tendidos eléctricos es una de las principales causas de mortalidad para el águila coronada o águila del Chaco (Buteogallus coronatus), especie categorizada como en peligro de extinción. Por otra parte, problemática de la electrocución de aves en tendidos eléctricos transciende fronteras o límites políticos, sean provinciales o incluso internacionales. Por ejemplo, el juvenil de águila coronada anillado en el mes de enero de 2016 en la provincia de Córdoba (foto superior izquierda) y murió electrocutado en Merlo (provincia de San Luis) sólo dos meses después de abandonar su nido (foto superior derecha y foto inferior).

Las normativas ambientales y energéticas explícitamente indican que las líneas de distribución de electricidad no deben afectar al medio ambiente, incluyendo a la fauna silvestre. Es necesario y urgente implementar medidas y acciones para revertir esta situación, modificando los diseños en las líneas ya establecidas y diseñando nuevos modelos de líneas de distribución a establecerse de aquí en más en todo el país.

DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA
Aunque en distinto grado, todas las líneas de transporte y distribución de energía implican un impacto sobre el entorno, incluyendo la modificación del paisaje, la contaminación visual, acústica y electromagnética, así como la interacción con la fauna silvestre (Negro 1999).
Al convertirse en parte del paisaje, los tendidos eléctricos (considerando tanto a las líneas como a los cables y sus apoyos) interactúan directamente con la fauna silvestre y en particular con las aves que las utilizan frecuentemente como posaderos, lugar de descanso o incluso de nidificación. La electrocución de las aves ocurre en los apoyos o postes de la línea, y puede suceder de dos maneras: por el contacto del individuo con dos conductores en forma simultánea, usualmente con los extremos de las alas desplegadas (contacto fase-fase), o por el contacto con un conductor y la derivación a tierra a través del apoyo o poste (contacto fase-descarga a tierra). En el primero de los casos, es necesario que la envergadura del ave permita el contacto simultáneo con ambos conductores, siendo las aves de gran tamaño (como águilas y aguiluchos) las especies más susceptibles a electrocutarse de esta manera. Para que ocurra un evento de electrocución fase-descarga a tierra, el apoyo de la línea debe estar construido de un material conductor como metal u hormigón.
De esta manera, la mortalidad de aves por electrocución se observa con mayor frecuencia en líneas de distribución de energía de media tensión que disponen los tres cables conductores en un mismo plano en ocasiones a una distancia entre ellos que permite el contacto fase-fase. Por este motivo es que las líneas de transporte (mayor voltaje, mayor tamaño de apoyos, pero también con mayor separación entre las fases) no representan un mayor riesgo de electrocución para las aves, siendo más importante en estas líneas la muerte de las aves por colisión con los cables.

ANTECEDENTES MUNDIALES
Los primeros casos de electrocución de aves se registraron en 1920 en Estados Unidos y a partir de allí diversos artículos han dado cuenta de esta relación conflictiva entre las aves y los tendidos eléctricos. Sin embargo, no fue hasta principios de los años ’70 en que se publicó un primer estudio que analizaba especialmente el efecto de las líneas eléctricas sobre las poblaciones de águila real (Aquila chrysaetos) en Colorado, Estados Unidos (Olendorff 1972). A partir de allí, nuevos estudios y la creación de comisiones multidisciplinarias que incluyeron desde gestores de fauna silvestre hasta compañías eléctricas, llevaron a la publicación de manuales de prácticas recomendadas para la construcción de líneas eléctricas que han sido actualizados periódicamente. En dicho país, por ejemplo, esta comisión está conformada bajo el título del Avian Power Line Interaction Comitee (APLIC), siendo el volumen Suggested Practices for Avian Protection on Power Lines: The State of the Art in 2006 (APLIC 2006) uno de los manuales más actualizados y detallados sobre los aspectos técnicos que deben considerarse en el diseño de líneas eléctricas para evitar la electrocución de las aves.

En Europa, el impacto de los tendidos eléctricos sobre las poblaciones de aves rapaces comenzó a ser advertido recién en los años ’70, principalmente en los países nórdicos (Ferrer 2012). Desde entonces se han desarrollado un gran número de estudios sobre dicho impacto, particularmente en España. A mediados de los ’80, el análisis de la mortalidad por electrocución de una de las especies de águilas más amenazadas del planeta, el águila imperial ibérica (Aquila adalberti) motivó incluso la eliminación de varios kilómetros de tendidos eléctricos que implicaban un alto riesgo de electrocución para juveniles de la especie en el Parque Nacional de Doñana en el sur de ese país y generó, al igual que en Estados Unidos, la redacción y aplicación de normativas tendientes a regular e implementar diseños de los apoyos para reducir el riesgo de electrocución para las aves.
A pesar de los abundantes antecedentes sobre la conflictiva relación de estas infraestructuras y las aves rapaces, una revisión sobre la incidencia de esta problemática en distintos continentes remarcó la ausencia de reportes sobre casos de electrocución de aves en grandes regiones del mundo, incluyendo Sudamérica (Lehman et al. 2007).

ANTECEDENTES EN NUESTRO PAÍS
Los primeros eventos de electrocuciones de aves rapaces en nuestro país fueron documentados en el año 2006 en tendidos eléctricos de la provincia de La Pampa y Mendoza (Salvador et al. 2006). En esta última provincia los incidentes de electrocución fueron observados en cercanías de la localidad de Luján de Cuyo y afectaron a 19 águilas moras (Geranoetus melanolecus) en una extensión reducida de tendido eléctrico (Salvador et al. 2006, Ibarra y De Lucca 2015).
Sin embargo, no fue hasta el año 2012 en que se realizó el primer estudio a escala regional y sistemático que considerara el riesgo de electrocución de aves rapaces en relación a factores ambientales y técnicos de las propias líneas eléctricas, incluyendo entre estos el diseño de tendido y de los apoyos, el material de construcción, el tamaño de crucetas y distancia entre conductores, el tipo de ambiente circundante y la abundancia y las características morfológicas de las especies de aves rapaces en el área (Galmes et al. 2018). Este estudio, realizado en la provincia de La Pampa por el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), tuvo como marco la ejecución del proyecto de conservación del Águila Coronada, especie categorizada en peligro de extinción con una población global estimada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en menos de mil individuos reproductores (Birdlife International 2018). Como ejemplo de las actividades realizadas por dicho grupo de investigación cabe mencionar los resultados obtenidos mediante el monitoreo de 140 kilómetros de tendidos eléctricos realizado entre julio y septiembre de 2016 en el centro-oeste de la provincia que permitió colectar 180 aves rapaces electrocutadas. La muerte por electrocución fue confirmada por la evidencia de quemaduras en extremidades de las aves, como garras y alas, producto del paso de la corriente eléctrica y la disposición de las carcasas en la base de los apoyos de la línea eléctrica. Las especies afectadas comprendieron principalmente al águila mora, una especie especialmente susceptible a este factor de mortalidad, seguida en importancia por el aguilucho común.

LAS SOLUCIONES PROPUESTAS
La búsqueda de soluciones a esta problemática plantea sobre todo la adopción de criterios técnicos en el diseño de las líneas de distribución de electricidad que eviten la electrocución de las aves por los dos mecanismos antes mencionados (contacto fase-fase y fase-descarga a tierra). Afortunadamente se cuenta con abundante información, generada casi exclusivamente por las experiencias en otros países, sobre la peligrosidad y riesgo de electrocución para cada tipo de diseño de apoyo de las líneas eléctricas considerando también el material de construcción (APLIC 2006, Ferrer 2012). Aun tratándose de ejemplos y normativas europeas o norteamericanas, los diseños empleados en nuestro país no varían demasiado de aquellos y podrían fácilmente ajustarse y modificarse para convertirlos en prácticamente inocuos para las aves, especialmente cuando se considere la instalación de nuevas líneas de distribución de electricidad (Figuras 2 y 3).
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Figura 2. Además del águila coronada, otras especies de aves rapaces se ven seriamente afectadas por la electrocución en tendidos eléctricos, sin que se conozca aún el impacto demográfico de este factor de mortalidad sobre sus poblaciones. Este es el caso del águila mora (Geranoetus melanolecus) (foto superior izquierda) y del aguilucho común (Buteo polyosoma) (foto superior derecha). Sólo entre los meses de julio-septiembre de 2016 se contabilizaron 180 individuos de estas dos especies de rapaces electrocutados en líneas eléctricas del centro-sur de la provincia de La Pampa (foto inferior).

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Figura 3. El riesgo de electrocución de las aves en tendidos eléctricos está determinado por el material empleado para su construcción y su diseño. Los apoyos o postes de metal u hormigón (material conductor) son los que representan un mayor riesgo de electrocución para las aves. Sumado a la existencia de puentes suspendidos por encima de crucetas o plataformas, los apoyos construidos con estos materiales representan un alto riesgo de electrocución para las aves (foto superior, donde se observan restos de plumas de un ave electrocutada). En esos casos, la modificación del diseño para establecer los puentes en forma colgante es una medida efectiva y económica para reducir significativamente el riesgo de electrocución de las aves (foto inferior).

Los casos de electrocución de aves rapaces registrados en el país plantean la necesidad de intervenir en los diseños de los miles de kilómetros de líneas eléctricas ya establecidas, la mayoría de las cuales representa un serio riesgo de electrocución para las aves. En muchos casos, sin embargo, y como ha ocurrido en gran parte de los estudios sobre mortalidad de aves por electrocución, así como en los incipientes relevamientos desarrollados en la provincia de La Pampa, el número de apoyos “conflictivos” a modificar puede ser muy reducido considerando el total de apoyos que comprenden una línea eléctrica. En estos apoyos o postes plausibles de modificación es donde se suele observar el mayor número de aves electrocutadas, por lo que su modificación disminuiría drásticamente la tasa de mortalidad de aves en toda la línea. El ejemplo más claro son las líneas construidas con apoyos con bajo riesgo de electrocución (como postes y crucetas de madera no conductores) donde las muertes de las aves por electrocución se localizan principalmente en los postes de tensión (de hormigón y habitualmente con al menos uno de los puentes flojos suspendidos por encima) que comprenden aproximadamente un 10% del total de los apoyos. En esos casos, la modificación de unos pocos apoyos podría solucionar el problema de la electrocución de aves en tendidos de decenas de kilómetros de extensión.

Por último, la electrocución de aves rapaces plantea un serio problema con consecuencias indirectas sobre los ambientes naturales ya que las aves electrocutadas pueden volverse combustibles dando lugar a focos de incendio, como el que afectó a la ciudad de Valparaiso en Chile en abril de 2014. Este incendio esconsiderado el mayor incendio urbano de la historia de ese país con 2900 viviendas afectadas, 12500 personas damnificadas, 15 víctimas fatales y 500 heridos, y su origen se estableció en un área forestal cercana a la ciudad como consecuencia de las llamas generadas por dos jotes al momento de electrocutarse en un tendido eléctrico. En nuestro país se ha documentado este tipo de fenómenos en ambientes áridos o semiáridos de la provincia de Mendoza donde eventos de electrocución han dado origen a incendios forestales (Sarasola, com. pers). Además, existen consecuencias y perjuicios económicos que conlleva la electrocución de aves en tendidos eléctricos cuando implica el corte de suministro para ciudades y centros industriales con costos económicos y sociales muchas veces no considerados. Aunque todos estos aspectos negativos de la biología de las aves se conocen y, en muchos casos, se cuantifican, la dimensión económica del daño a las estructuras eléctricas y los cortes de electricidad resultantes no se conocen con exactitud. Se puede considerar que los principales tipos de daño incluyen: 1) Pérdida de ingresos por la venta de energía eléctrica durante los cortes. 2) Costos de restablecimiento de la transmisión de energía luego de los cortes y la reparación de los equipos dañados durante los cortes. 3) Costos de remoción de nidos, otros controles y medidas de mitigación. 4) Costos indirectos asociados al tiempo de manejo de las estructuras y esfuerzo en atender el problema. 5) Costos para los consumidores eléctricos por la pérdida del servicio o disminución en la confianza en el sistema eléctrico.
De esta manera, la adopción de prácticas y diseños seguros para las aves debería considerarse como un compromiso ambiental que redundará también en beneficios económicos para empresas y organismos del sector, así como a los usuarios finales de este servicio. Las soluciones plantean una inversión económica para las empresas y organismos públicos encargados el mantenimiento de las líneas de distribución de energía que deben ser atendidas con urgencia por los factores planteados.

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Figura 4. En muchos casos los apoyos o postes representan un alto riesgo de electrocución si las aves son capaces de tocar dos fases o cables en forma simultánea con los extremos de sus alas. Dado que esto ocurre en las zonas cercanas a los apoyos o postes donde las aves se posan, la aislación de los cables, al menos en el tramo inicial de su recorrido desde el apoyo, puede ser una medida efectiva para mitigar su peligrosidad.

REFERENCIAS CONSULTADAS

  • Avian Power Line Interaction Committee - APLIC (2006). Suggested Practices for Avian Protection on Power Lines: The State of the Art in 2006. Washington DC and Sacramento, CA: Edison Electric Institute, APLIC and the California Energy Commission.
  • Birdlife International (2012). Buteogallus coronatus. The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2015.1. www.iucnredlist.org
  • Galmes, M.A., Sarasola, J.H., Grande, J.M., & Vargas, H. 2018. An assessment of the electrocution risk of the Endangered Crowned Solitary Eagle (Buteogallus coronatus) and other birds in central Argentina. Bird Conservation International, en prensa. https://doi.org/10.1017/S0959270917000272
  • Ferrer, M. (2012). ‘Aves y tendidos eléctricos: del conflicto a la solución’ Ed F. Migres. (Algeciras, Cádiz, Spain.)
  • Ibarra, J. & De Luca, E. (2015). Águilas moras (Geranoetus melanoleucus) víctimas de electrocución en Luján de Cuyo, Mendoza. Notulas Faunisticas 176: 1-7.
  • Lehman, R. N., Kennedy, P. L., and Savidge, J. a. (2007). The state of the art in raptor electrocution research: A global review. Biological Conservation 135, 459–474
  • Negro (1999). Past and future research on wildlife interactions with power lines. In ‘Birds and power lines: collisions, electrocution and breeding’. (Eds M. Ferrer and G. F. E. Janss.) pp. 21–28. (Quercus: Madrid, Spain)
  • Olendorff, R.R. (1972). Eagles, sheeps and power lines. Colorado Outdoors 2: 3-11.
  • Salvador, V., Santillán, M.A., Pereyra-Lobos, R., Maceda, J.J., Sarasola, J.H., Negro, J.J., Bragagnolo, L.A., Galmes, M.A., Peretti, V. & Reyes, M.M. 2006. Mortality of large eagles by power lines in Central Argentina. II Congreso de Aves Rapaces Neotropicales, Puerto Iguazú, 11-14 de Junio de 2006.
  • Sarasola, J.H., Grande, J.M. & Bechard, M.J. 2018. Conservation status of Neotropical raptors. In ‘Birds of prey: biology and conservation in the XXI century’ (Eds J.H. Sarasola, J.M. Grande and Negro, J.J.) pp. 293-316. (Springer International, Gewerbestrasse, Switzerland)

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