Ganaderia de Pastizal

Los valores biológicos y agronómicos de los pastizales y sabanas de la Argentina ameritan su manejo a perpetuidad. En este sentido, para lograr esto se plantea mejorar en sentido amplio las utilidades que dejan los sistemas de producción basados en los pastizales. Así la ganadería sustentable de pastizal se basa en una serie de Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) orientadas por el conocimiento de la dinámica de la vegetación y fundadas en los siguientes postulados:

a) Comprender a la ecología de los pastizales y su heterogeneidad espacial y temporal como aspectos clave para su uso sustentable.

b) Reconocer que las especies nativas son las de mayor adaptación al ambiente local y, en consecuencia, serán las de mejor comportamiento o resiliencia ante el cambio climático que se avecina.

c) Destacar que el costo-beneficio del manejo sustentable de los pastizales basado en tecnologías de procesos sigue siendo de un costo menor superlativo ante otras tecnologías de insumos que implican el reemplazo o la transformación de pastizales.

d) Saber que en estos sistemas de producción existe un margen importante para el aumento de la producción física sin comprometer los servicios ecosistémicos que brindan los pastizales.

e) Interpretar los disturbios naturales y antrópicos para traducirlos en oportunidades que mejoren la productividad del pastizal sin afectar la calidad del hábitat.

El logro de la sustentabilidad de los sistemas de producción animal sobre pastizales representa un desafío donde las técnicas de manejo son concebidas para mejorar el estado del suelo, de los pastos y de los procesos biológicos que sustentan la producción de forraje y la diversidad de especies, en lugar de la implementación de un manejo basado en el uso indiscriminado de insumos externos - herbicidas, plaguicidas, fertilizantes - que suelen encubrir situaciones de deterioro. En muchos casos, es más valioso maximizar la eficiencia en lugar de la ganancia a corto plazo.

Para establecer las BPG se requieren pautas de manejo sustentables para las que resulta indispensable, por ejemplo, establecer relaciones entre la comunidad de aves de pastizal y los cambios estructurales en el hábitat introducidos por las actividades antrópicas. La disponibilidad del hábitat que proporcionan las diferentes estructuras de pastizal condiciona la presencia de las especies de aves especialistas. Las prácticas prediales implican la incorporación de algunas acciones a nivel de predio, es decir, de aplicación en la totalidad del establecimiento y como criterios de manejo generales. Las principales medidas agronómicas son: 1) Evitar la roturación y el reemplazo del pastizal natural por cultivos y forestaciones. 2) Controlar el uso de perros de trabajo. 3) Evitar la aplicación de herbicidas totales en forma generalizada a nivel de potrero. 4) Ajustar las cargas ganaderas a la oferta de forraje, contemplando períodos de descanso estratégicos a fin de permitir que el pastizal se regenere (mediante la producción de semillas en especies anuales, por ejemplo) y acumule reservas para asegurar su productividad futura y cumplimiento de servicios ambientales. 5) Combatir la caza furtiva.
Además a escala de lote también pueden aplicarse prácticas para aumentar la cantidad y calidad del forraje, pero estas dependen del estado en el que se encuentre el pastizal. El detalle pormenorizado de las prácticas puede ser consultado accediendo al kit de extensión de Pampas y Campos., y algunas de las mismas se describen brevemente a continuación:

Manejo o Separación de ambientes: Los potreros suelen presentar distintos tipos de pastizales que producen forraje de manera diferencial a lo largo del año. Estos diferentes ambientes de pastizales deben separarse para poder manejarse de una manera adecuada según sus requerimientos. El alambrado eléctrico es una excelente herramienta para realizar las separaciones por ambientes por su versatilidad y bajo costo.

Pastoreo rotativo: La práctica consiste en alternar el pastoreo de la hacienda y el descanso en las distintas subdivisiones de un lote con el fin de permitir la recuperación de las comunidades vegetales presentes. El pastoreo rotativo contribuye a mejorar la productividad primaria y secundaria del potrero (producción de pasto y ganancia de peso de los animales respectivamente); y mejora también la composición vegetal del tapiz, logrando un pastizal más productivo y de mayor calidad forrajera. Al disminuir la selectividad del animal el crecimiento de las especies de mejor calidad, y por tanto más consumidas por el ganado, tienen un crecimiento más vigoroso.

Quemas controladas: Utilizar el fuego controlado, en forma de parches y de ser posible a la salida del verano y/o salida del invierno, en condiciones de humedad, temperatura del aire y vientos que permitan su adecuada aplicación, es decir su menor riesgo de escape.

Franjas o fajas empastadas: Las fajas empastadas son sitios dentro del campo que se clausuran al pastoreo temporal o permanente y que suelen disponerse de manera perpendicular a la pendiente de escurrimiento de agua con el fin de demorar la escorrentía del agua superficial en el área ubicada aguas arriba y de proveer un sitio seguro para la nidificación, refugio y alimento de la fauna más sensible al pastoreo.

Manejo del agua superficial: La construcción de bordos se realiza para lograr una buena retención hídrica con el fin de demorar la escorrentía del agua superficial y retener una determinada lámina de agua que permita la aparición de pastos de cañada, cuya calidad forrajera supera enormemente a la de las pajas presentes en estos ambientes.

Entre las otras prácticas de manejo planteadas por la ganadería sustentable de pastizal también pueden mencionarse: rollo semilla, intersiembra, promoción a diente, fertilización fosforada.

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