Las represas en el río Santa Cruz amenazan al glaciar Perito Moreno

En estos días ha sido noticia el rompimiento del Glaciar Perito Moreno, uno de los espectáculos naturales más impactantes y atractivos del planeta. Este evento, a su vez, generó una inundación récord -la mayor en 30 años- en la localidad santacruceña de El Calafate. Si bien este es un fenómeno natural, las dos represas proyectadas para el Río Santa Cruz podrían modificar los niveles del lago, intensificando las consecuencias negativas para los residentes del lugar y amenazando a los mismos glaciares, no sólo al Perito Moreno sino al resto de los que protege el Parque Nacional Los Glaciares, -el segundo más visitado de la Argentina después del después del Parque Nacional Iguazú- recibiendo alrededor de un millón de turistas cada año, con alto impacto en la economía regional.

Por esta razón, la Coalición “Rio Santa Cruz Sin Represas”, conformada por Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Aves Argentinas, Banco de Bosques, Flora y Fauna, Fundación Naturaleza para el Futuro, y Fundación Vida Silvestre Argentina insiste en reclamar la suspensión de este proyecto.

El Gobierno Nacional se ha empeñado en destacar que el proyecto actual de las represas no producirá daños sobre el Glaciar Perito Moreno, dado que las modificaciones incorporadas no generán acoples entre el espejo de agua de la represa Condor Cliff con el Lago Argentino.

Sin embargo, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), dijo que no se estudió la complejidad glaciológica de la cuenca ni el impacto en los glaciares que conforman el Hielo Patagónico Sur, opinión que fue ampliamente respaldada en la Audiencia Pública del 20 de julio del año pasado.

La opinión internacional de los expertos coincide con la preocupación manifestada por la coalición respecto de los daños que podrían causar las represas: para determinar el impacto sobre los glaciares, es importante contar previamente con información sobre el grosor del hielo y reunir más información sobre el balance de masa glaciar.

Para Eric Rignot de la Universidad de Irvine, Estados Unidos, un cambio en el nivel del lago podría tener consecuencias graves y devastadoras: “el aumento del nivel del lago aceleraría el retroceso de los glaciares, generando inundaciones con desbordamientos que podrían amenazar la estabilidad de las represas. Contrariamente, el descenso del nivel del lago podría tener otras consecuencias catastróficas, ya que retiraría al sistema de las fluctuaciones naturales”.

En concordancia, Matthias Braun de la Universidad de Erlangen-Núremberg, Alemania, afirma que “la creciente y floreciente industria del turismo de la región depende ampliamente del atractivo y el acceso fácil y rápido a los grandes glaciares. Por eso, una recesión provocada por el hombre, por ejemplo, del glaciar Perito Moreno debido a niveles del lago altos sería, en mi opinión, un desastre para esta área económica del sur de la Argentina, además de los impactos ambientales”.

Por su parte, Shin Sugiyama de la Universidad de Hokkaido, Japón, advierte sobre la alteración irreversible del sistema hidrológico de la cuenca fluvial y sobre la necesidad de contar con estudios de riesgos más profundos sobre la totalidad de los glaciares sobre los que podrían impactar las represas. También señaló que “la cota actual planeada para la represa Cóndor Cliff es demasiado alta como para asegurar la estabilidad a largo plazo de los glaciares del Campo de Hielo Patagónico Sur”.

Por otra parte, en febrero pasado, en Calafate, el glaciólogo y especialista Pedro Skvarca justificó su oposición a las represas y explicó que hacía falta un mayor diálogo interdisciplinario entre ingenieros hidráulicos, meteorólogos, geólogos y glaciólogos. El investigador del CONICET y profesor de glaciología, Juan Pablo Milana, también adviritió que las represas elevarán indefectiblemente el nivel del Lago Argentino en aproximadamente el 95% del tiempo, con el consiguiente efecto en los glaciares.

Además de los graves riesgos ambientales que supone la construcción de las represas en el Río Santa Cruz, la coalición considera que desde su origen el proyecto no cumple con procedimientos transparentes y que no resulta un proyecto prioritario. Por otra parte, no está en línea con los compromisos asumidos por Argentina en el Acuerdo de París para atender la problemática del cambio climático global.

Actualmente, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal debe resolver un recurso de apelación contra la decisión de la Jueza Macarena Marra Giménez que rechazó el planteo de nulidad del Estudio de Impacto Ambiental realizado por EBISA. Dicho planteo estuvo basado en la ausencia de estudio de alternativas de proyectos, falta de relevamientos y campañas biológicas, incumplimiento de la Ley de Glaciares por no haberse efectuado un estudio ambiental estratégico, inexistencia de estudio de tendido eléctrico, falta de consulta previa a comunidades originarias, conflicto de intereses, omisión de análisis de “sismicidad inducida”, precipitaciones y cambio climático, entre otros factores.

La Corte Suprema aún debe resolver una solicitud de per saltum respecto del levantamiento de la medida cautelar del 21 de diciembre de 2016. Nuestro Máximo Tribunal deberá decidir si la Jueza Marra Giménez hizo lo correcto al levantarla. Más allá del cumplimiento formal de aquella medida cautelar (presentación de un Estudio de Impacto Ambiental y celebración de una audiencia pública en el Congreso de la Nación), el Ministerio de Energía podría haber incumplido con las leyes de Obras Hidráulicas, de Glaciares y la Ley General del Ambiente. Por este motivo, la medida cautelar debería ser restituida.

El Río Santa Cruz, con 385 de kilómetros de longitud, es el último río de la Argentina en correr libre desde la Cordillera de los Andes hacia el Mar Argentino. Fue identificado por WWF Internacional como uno de los 177 ríos libres del mundo –grandes ecosistemas con poca modificación humana, que proveen hábitat clave para animales y garantizan la supervivencia de personas y naturaleza en todo el mundo. Por otra parte, el Glaciar Perito Moreno es uno de los monumentos naturales más icónicos de la Argentina. Debido a su delicadeza e interés glaciológico y geológico, en 1981 la UNESCO declaró al Parque Nacional Los Glaciares Patrimonio de la Humanidad en 1981.

Mientras existe una tendencia creciente a nivel global de desmantelar represas obsoletas, Argentina apuesta a la construcción de un proyecto que pone en riesgo nuestro patrimonio natural y cultural, con un mal negocio ambiental, social y económico.

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