Macá tobiano: una pequeña ave en riesgo por las represas del río Santa Cruz

Mayo 17 de 2017

PUNTA QUILLA, Santa Cruz.- "Ahí están", grita Ignacio "Kini" Roesler y la atención del grupo de nueve personas que comanda se enfoca hacia un punto lejano en medio del estuario que el río Santa Cruz forma antes de hundirse en las aguas del océano Atlántico. Armados con prismáticos y telescopios, saltan de alegría al detectar unos pequeños puntos blancos que flotan río abajo con la corriente.

"Nunca los habíamos visto tan cerca del mar", se excita Roesler, un científico oriundo de General Villegas, de 35 años, con doctorado en Biología y pinta de mochilero -gorrita de lana multicolor, dos aros en la oreja izquierda, barba y pelo tupidos, y tatuajes en los brazos-, mientras anota datos en su libreta.

La alegría con que el grupo rompe la plácida tarde del viernes pasado en este puerto natural que alguna vez sirvió para que la expedición que trajo a Charles Darwin arreglase la quilla de su barco -de ahí el nombre con que lo bautizaron- está depositada en la bandada de por lo menos 15 macá tobianos que acaban de descubrir. De apenas medio kilo, el macá es una especie endémica de esta zona de la Patagonia: los 800 ejemplares censados por Roesler son los últimos que existen en todo el planeta. Si mueren, el macá tobiano se sumará al listado de especies extinguidas de la faz de la Tierra.

Financiado por el Conicet y las ONG Ambiente Sur y Aves Argentinas, Roesler, el científico que más sabe en el mundo sobre el tema, trabaja desde hace más de seis años para evitarlo. Sin embargo, y pese a sus esfuerzos, la suerte del ave se selló ayer a más de 20.000 km, en Pekín, China
Hasta allí viajó el presidente Mauricio Macri para asegurar un paquete de inversiones chinas en la Argentina, una de ellas son dos represas sobre el río Santa Cruz que afectarán este estuario y, en consecuencia, tienen serios riesgos de contribuir a la extinción de los macás. "Los trabajos podrían comenzar en septiembre", indicó el comunicado difundido por el gobierno argentino luego del encuentro de Macri con los empresarios chinos a cargo de la obra. Para impedir que esto ocurra, Roesler y un grupo de ONG ambientalistas buscan convertir al ave en el símbolo y la razón de la resistencia a las represas.

"En esta zona de la Patagonia, con tanto sol y viento, ¿hace falta poner en riesgo un río tan endeble como el Santa Cruz para generar energía?", se pregunta Roesler. De un intenso color turquesa que arrastra de su origen en los grandes glaciares del oeste de esta provincia, el Santa Cruz es un ecosistema frágil. Tiene apenas 385 km y su caudal es mínimo en comparación con el de los grandes ríos, como el Paraná.

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