Mar Chiquita en camino de ser un nuevo Parque Nacional

Desde siempre se supo que era uno de los lugares más increíbles de la Argentina. Grupos de miles de flamencos cruzando el cielo, pastizales llenos de vida que llegan hasta el horizonte, historias del aguará guazú, de venados y un lago salino que reúne a miles de especies de aves confirmaban que la laguna de Mar Chiquita era un “Mar de Naturaleza”.

Hace ya algunos años, la centenaria asociación Aves Argentinas, tomó el sueño de muchos científicos y conservacionistas, vio la posibilidad de convertir a la laguna y a los bañados del Río Dulce que se encuentran al norte de esta en un nuevo Parque Nacional y se puso a trabajar en ello.
Aunque hoy sea Reserva Provincial de uso múltiple, la nueva figura de conservación pondría en valor mucho más el sitio. Además, esto daría un fuerte impulso al turismo a “los Esteros del Iberá cordobeses” como muchos llaman a la zona.

Con más de un millón de hectáreas, la Laguna de Mar Chiquita y los Bañados del Río Dulce conforman uno de los humedales más importantes de Sudamérica. Su riqueza biológica ha sido vastamente expresada por especialistas argentinos y del mundo.

Es sitio Ramsar (humedal de importancia internacional) y en 2005 fue también declarado Área Importante para la Conservación de las Aves (AICA) por BirdLife International y Aves Argentinas. De hecho es, de las más de 270 AICA del país, una de las cinco consideradas “AICA en Peligro”.

Allí se han contabilizado colonias de hasta 100.000 flamencos austral que tiñen el cielo de rosa y “nubes” de entre 250.000 y 500.000 falaropos que migran todos los años desde el hemisferio norte y cuyos vuelos danzantes son capaces de impresionar a cualquier persona. También es el sitio elegido para descansar por una gran cantidad de aves migratorias, muchas de ellas amenazadas.
Su potencial ecoturístico, además, resulta tan extraordinario como sus sobresalientes condiciones ambientales. Sus posibilidades parecen aún no estar explotadas al máximo.

Durante años fue evidente la imposibilidad de establecer un plan de manejo efectivo para el área. Actualmente existe la oportunidad concreta de que el área se convierta en un parque nacional. El establecimiento de un área protegida nacional le conferiría estabilidad legal y más recursos, así como una mayor visibilidad en el contexto internacional, que podría convertir a esta “joya de la abuela” del centro de la Argentina en un sitio excepcional que atraiga a observadores de aves y ecoturistas de todo el mundo.
Como ejemplo cercano se puede mencionar la Quebrada del Condorito (también en Córdoba), un sitio valioso pero algo olvidado hasta su declaración como parque nacional. Desde entonces recibe cerca de 20.000 visitantes al año, cifra notablemente superior a los poco más de 1.000 anteriores al parque nacional.

Con todo este potencial conocido por científicos y amantes de la naturaleza pero un tanto oculto para el común de las personas, Aves Argentinas comandó los trabajos de buscar tierras fiscales para anexar al área protegida, recabar información biológica, trabajar con los actores locales y acompañar a los gobiernos provinciales, nacionales y a la Administración de avanzar en la creación del Parque Nacional.

Todo este esfuerzo tendrá un punto importante hoy cuando el gobernador cordobés Juan Schiaretti y el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman firmen un convenio para comenzar a trabajar juntos en esta tarea. El convenio además incluye la creación un otro parque nacional en Pinas, una estancia de 105.000 hectáreas de chaco seco en excelente estado de conservación en el oeste de la provincia que alberga especies en peligro como el águila coronada y el enigmático chancho quimelero, entre muchas otras.

Aves Argentinas celebra la creación de estas dos nuevas áreas protegidas que protegerán para siempre una parte importante del patrimonio natural de todos los argentinos.

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