A través de la colocación de un collar satelital a una hembra de aproximadamente 3 años, nuestro equipo de conservación logró dar un paso clave para conocer en profundidad a esta especie emblemática y mejorar las estrategias para su protección en Córdoba.
Como parte de este seguimiento, instalamos cámaras trampa en los lugares que frecuenta. Y así fue como nos encontramos con una sorpresa: tuvo cachorros. ¡Y son cuatro! Las imágenes obtenidas nos permitieron registrar un momento muy especial: su madre cambia a los cachorros de refugio uno por uno para protegerlos de sus posibles predadores, entre los que se encuentran el gato montés, el pecarí de collar y el zorro gris.
Varias veces al día, la hembra tiene que dejar solos a los cachorros en estos refugios para salir en busca de alimento. Este es uno de los mayores desafíos que enfrentan durante esta etapa.
Pero el seguimiento también nos permitió conocer otro dato alentador: el padre de los cachorros también participa de su cuidado. Este cuidado compartido aumenta las posibilidades de supervivencia de la camada y enciende una nueva esperanza para la especie en Ansenuza.
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