Las aves migratorias son especialmente vulnerables porque dependen de una red de sitios a lo largo de miles de kilómetros para completar su ciclo de vida. A diferencia de otras especies, no pueden sobrevivir si uno solo de esos eslabones falla: necesitan encontrar, en el momento justo, humedales, costas y otros ambientes en buen estado para alimentarse y recuperar energía durante sus viajes. La pérdida o degradación de estos sitios genera consecuencias directas sobre sus poblaciones a escala global.
Estas especies enfrentan múltiples amenazas acumulativas a lo largo de sus rutas migratorias, que atraviesan distintos países y jurisdicciones. Esto dificulta su conservación, ya que requiere coordinación internacional y acciones sostenidas en cada uno de los territorios que utilizan.
En Argentina, esta vulnerabilidad se hace particularmente evidente. El país alberga sitios clave para muchas especies migratorias, especialmente en humedales costeros y continentales que funcionan como áreas de descanso y alimentación. Sin embargo, estos ambientes están sometidos a presiones crecientes, como el avance de la urbanización mal planificada sobre las costas, disturbios directos en el hábitat como los vehículos en las playas, presencia de perros sin control, como también modificaciones ambientales debido a los efectos del cambio climático. Proteger estos sitios es fundamental no solo para las aves que los utilizan localmente, sino también para garantizar la continuidad de las rutas migratorias a escala continental.
El programa Aves Migratorias busca impulsar acciones concretas para la conservación de estas especies a lo largo de sus rutas, integrando esfuerzos entre distintos proyectos de Aves Argentinas. Al mismo tiempo, promueve la sensibilización de la sociedad y de los tomadores de decisión sobre la importancia de las aves migratorias y la necesidad de proteger los ambientes de los que dependen.
Nuestro trabajo
En Aves Argentinas impulsamos la implementación del Plan Nacional para la Conservación de las Aves Playeras de Argentina, con el apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y en articulación con Manomet Conservation Sciences, Fundación Humedales/Wetlands International y CONICET. Actualmente trabajamos en sitios clave como el Parque Nacional Ansenuza (Córdoba), la Laguna Llancanelo (Mendoza), la Laguna de Pozuelos (Jujuy) y la costa de la provincia de Buenos Aires.
En estos sitios desarrollamos e implementamos esquemas de monitoreo adaptados a las condiciones locales, con el objetivo de generar información sistemática y comparable sobre las poblaciones de aves. Trabajamos con un enfoque regional, entendiendo que las especies que utilizan nuestros humedales forman parte de rutas migratorias que conectan múltiples países, y que Argentina cumple un rol clave como extremo austral de estas rutas.
En este marco, articulamos acciones con la Estrategia Midcontinental para humedales continentales y promovemos espacios de intercambio para fortalecer una estrategia nacional en el contexto hemisférico. En la Ruta del Atlántico, participamos activamente en censos costeros internacionales impulsados por Manomet, con la participación de más de 170 voluntarios de Aves Argentinas bajo nuestra coordinación.
Además, realizamos campañas de sensibilización y educación ambiental para acercar a la comunidad a la problemática de las aves migratorias, a través de materiales educativos, charlas, capacitaciones y el acompañamiento de festivales y eventos en distintas localidades.
Información y recomendaciones sobre estas aves


Las aves migratorias nos conectan. Cada sitio protegido impacta mucho más allá de las fronteras.
Cómo ayudar
Acompañanos a seguir trabajando por la conservación de muchas especies y sus ambientes.